Cómo elegir y acostumbrarle al transportín
El gato debe poder girarse y tumbarse dentro. Los bolsos son ligeros y fáciles de guardar; los transportines rígidos protegen más en el coche y se limpian mejor si hay un accidente. Busca una apertura amplia o superior para meterlo sin forcejeos.
El truco está en que el transportín no aparezca solo el día del veterinario: déjalo abierto en casa, con una manta y algún premio dentro, para que lo vea como un sitio más. Una manta con su olor ayuda en el trayecto, y en camas para gatos tienes opciones si quieres un refugio fijo en casa.






